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viernes, 13 de febrero de 2009

Testimonio: Soy Legionario de Cristo

Les comparto este hermoso y valiente testimonio de Juan Pedro Oriol, Sacerdote Legionario de Cristo.
Que Dios los bendiga

Soy Legionario de Cristo
Juan Pedro Oriol
El Norte
8 Feb.09

Sí, soy Legionario de Cristo. ¡Bendita vocación! Inesperada, inmerecida. ¡Gracias Señor!

Hace casi tres años, la Santa Sede expresó un comunicado en el que se invitaba al Padre Maciel a una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público, al tiempo que, "independientemente de la persona del fundador, se reconoce con gratitud el benemérito apostolado de los Legionarios de Cristo y de la asociación Regnum Christi".

En éste y en muchos medios de comunicación salí en defensa abierta del Padre Maciel, eso sí, sin juzgar a los que decían lo contrario. Siendo sincero, hubiera dado lo que fuera por haberlo podido defender aún más. Sí, así fue.

Con un dolor que es difícil describir y del que no quiero hacer el menor alarde, hemos conocido que nuestro fundador llevaba una doble vida y, dentro de ésta, empiezan darse a conocer datos que para nosotros eran impensables y que hoy aún nos cuesta creer que sean verdad, pero lo son.

Sí, soy sacerdote Legionario de Cristo. Presente. Un día, como tantos hermanos legionarios, cuando yo tenía 17 años, dejé atrás mi plan de vida y decidí darlo todo para seguir a Jesús y luchar por Él amando a los demás y tratando de acercarlos al amor que quemaba mi corazón lleno de ensueño y de entrega.

Santi, mi hermano de sangre, se había encontrado a una congregación nueva para mi familia en España. Se llamaban Legionarios de Cristo. Pocos meses después, Santi dejó todo y se fue a la Legión llegada de México lindo y querido.

Aún recuerdo a mis padres aquel día despidiendo al hijo que dejaba su familia, la niña que tanto le quería, su carrera, su moto nueva que apenas alcanzó a disfrutar, en fin, todo, y entraba al noviciado de la congregación que casi no conocíamos..

Todo lo que llevaba era una pequeña maleta, un par de pantalones negros, un poco de ropa blanca y un par de zapatos. El ejemplo de vida de mi hermano y de sus compañeros hizo que un día yo también recibiera el llamado en mi corazón cuando descubrí que Jesús, sonriendo, decía mi nombre.

Dejé mi barca en plena juventud, me corté el pelo, renuncié a mis planes y a mis sueños, y me fui a comenzar el camino de esta vocación que me ha hecho tan feliz y que ha llenado tanto mi vida.

He compartido los 18 años de mi sacerdocio al lado de miles de jóvenes de todo México. Con todas mis limitaciones, he tratado de ayudarles a abrir una rendija de su corazón a la amistad con el Amigo que nunca falla.

Sin merecerlo, he recibido tanto amor de Cristo, he experimentado tanta ternura de María, he aprendido a amar a la Iglesia, he descubierto el valor de las almas y he gozado al ver cómo el Regnum Christi hace tanto bien al que lo recibe.

Y ha llegado la hora de la galerna y en medio de sus olas y de sus embates, nos rodea el asombro ante el misterio que, a mis hermanos Legionarios como a mí, me lleva a querer actuar como Jesús y a entregarme a Él y a los demás con un corazón más limpio en mi vocación.

Unido al Padre Álvaro Corcuera, nuestro director general, y a mis hermanos Legionarios, pido perdón por negar las voces que decían lo que jamás podía haber llegado a imaginar, "pido perdón por tanto sufrimiento" .

He aprendido, como sacerdote, cuando uno ve, conoce y experimenta tantas cosas de la vida de los hombres dentro y fuera del confesionario, que el juicio personal sólo le corresponde a Dios. Y el Evangelio es muy claro: "No juzguéis y no seréis juzgados, perdonad y seréis perdonados".

Seguiremos más que nunca con nuestra labor tratando de hacer siempre el bien y desterrando hasta la última sombra de lo malo. La oración nos cura, purifica y fortalece.

Por ello, pedimos perdón. De todo corazón. Reconocemos los errores, no nos empeñamos en defender los hechos. Tampoco juzgamos la conciencia de un difunto porque no podemos ocupar el lugar que sólo le toca a Dios.

A los que hoy nos dicen que nuestra cara no les parece demasiado limpia, les invitamos a conocer nuestra vida y les abrimos nuestra casa. No queremos reaccionar a la defensiva ante los cuestionamientos que recibimos sin antes haber advertido el deber de mirarnos con toda sinceridad ante el espejo del Evangelio. Y hacerlo con la humildad y la sencillez que Jesús nos pide.

A los que tienen dudas de nosotros y tienen preparadas las piedras para arrojarlas, les pedimos que sigan el camino de la verdad y no mezclen mentiras que tanto confunden y dañan.

Estamos seguros que "la verdad nos hará libres" y hoy, más que nunca, los Legionarios de Cristo la aceptamos y queremos vivirla, cueste lo que cueste, obedeciendo al Papa, sirviendo a la Iglesia y dando la vida por las almas hasta el final.

lunes, 26 de mayo de 2008

Testimonio

Desde Chiapas nos llega el siguiente testimonio, que lo compartimos con todos ustedes para la mayor gloria de Dios.
...........

Quiero compartir un testimonio al padre Renzo y a todos ustedes:

Su servidora era una persona que estaba casada sólo por lo civil, y deseaba mucho casarme por la iglesia, se lo había pedido a mi esposo, pero ya ve como son los hombres (más el mío, que tiene un carácter muy especial, y como me lleva algunos añitos de más), esta educado de otra manera, ojala me entienda, pues bien.

Esa vez que fuimos al retiro, fue algo muy importante para mí, me cambio totalmente, sigo teniendo mis errores, muchos he corregido lo más que he podido, pero le pido a nuestro Señor Jesucristo, no me retire de su vista, para que no vuelva a perderme, y pues bien, le pedí a nuestro Señor Jesús, que me permitiera tener su santísima bendición, a través de mi matrimonio por la iglesia, y que no me permitiera morir, hasta no poder comulgar su santísimo cuerpo, y EL que es tan grande y me ama muchísimo, me permitió casarme, el 14 de octubre del 2007,. Y de esa fecha en adelante, he tenido muchísimas, pero muchísimas bendiciones.

PROBLEMAS, ni se los imagina muchísimos, TODO pero todo, se vino abajo, mi esposo sin trabajo, me hijo se me ha enfermado dos veces, estamos sin dinero, con algunas deudas, pero mi corazón, esta tan lleno de amor, con mucha paz, y con un gran deseo de vivir, de darle gracias a DIOS nuestro Señor, siempre y en todo momento.

Algunas veces, me caigo, me desanimo, pero sé que una hoja no se mueve si no es por la voluntad de DIOS, mi esposo, se accidento, un muchacho borracho lo chocó, tuvimos pérdida total, pero gracias a Dios, él está bien, he valorado mucho lo que tengo, que tal vez no sea mucho, pero estoy tan agradecida a Dios, tantas y tantas bendiciones.

GRACIAS, una y mil veces GRACIAS, porque gracias a ese retiro, mi vida cambió, hoy tal vez, mi vida no haya mejorado mucho, pero mi fe en nuestro señor Jesucristo, me llena de su amor, benditos sean todos y cada uno de ustedes, y por favor, háganle llegar este mensaje al Padre Renzo, y díganle que cuando me permitió la confesión, sentí que era nuestro Señor Jesús quién me hablaba, no encuentro palabras para describir la gran paz y alegría que hay en mi corazón.

BENDITO Y ALABADO SEA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. AMÉN.

lunes, 19 de mayo de 2008

Testimonio sobre la Divina Providencia

Queridos todos:
Déjenme compartirles que tan fuerte es la jaculatoria que reza Paty en el rosario de "virgen María ata a mis hijos a tu corazón inmaculado"
El día de ayer, enriquillo me trajo a la chamba porque iba a necesitar el carro para ir a una entrevista. El caso es que el mueble no traía gasolina y cuando me dejó le di para que cargara gasolina.
Ya saben cómo son los huercos, así que se le hizo que todavía traía gasolina (una raya arriba del tanque vacío) y no cargó.
Como Paty estaba haciendo una presentación para el día del maestro, a Enriquillo le tocó recoger al Pipe de la escuela. Obviamente cuando venía llegando a colinas de San Jerónimo, prácticamente iba con los puros gases del tanque, así que se paró en la gasolinera que estaba en insurgentes para cargar con el dinero que le había dado desde en la mañana.
Cuando terminó de cargar la gasolina, se escucho la balacera que todo mundo escuchamos en las noticias más tarde. Enriquillo y el Pipe estuvieron como a 50 metros de la balacera. El se fue por atrás de la colonia para no tomar insurgentes.
Queridos hermanos, si mi hijo no se hubiera parado a cargar gasolina, les hubiera tocado todos los choques de los autos y la balacera, por lo que estamos muy agradecidos con nuestra madre que los cubrió con su manto y nuestro Señor Jesucristo los cubrió con su preciosísima sangre para que no les pasara nada.
Por favor les pido que en sus oraciones personales agradezcan a nuestra madre y nuestro señor Jesucristo su protección a mis hijos y les pidamos que protejan a todas nuestras familias de este mal que nos está aquejando.
Dios los bendiga.
C.P. Enrique Galdeano Estrello

Videos Provida: Película "Dinero con sangre"